grandes ciudades, porque eran muchas y pequeñas. También fui a Francia y a Holanda y descubrí el atraso que teníamos en las forrajeras, por ejemplo. En los estadios el pi so era rastrero, de trébol blanco. Se jugaba lloviendo a mares y no pasaba nada porque la leguminosa estaba muy enraizada."
El frigorífico
"El Viejo (José) Batlle (y Ordoñez) se equivocó porque en Uruguay centralizó todo para Montevideo, desde las carreteras hasta las vías férreas. Y después todas las actividades se ubicaron en la capital desde la Universidad hasta los frigoríficos.
Mi hermano, un idealista me preguntó a la vuelta: "¿Vos qué podes hacer por Castillos después de todo lo que viste Y le respondí: 'Aquí necesitamos un frigorífico porcino. Nosotros criábamos centenares de cerdos a campo, por los palmares, dándoles espigas de maíz a las madres. Y una camarita y un matadero, nomás, para empezar de abajo'.
Él me impulsó y me junté con otra gente, como Uriarte y comerciantes y escribanos, así como un empleado del Banco República,
Sosa, y el cura Perdomo. Era algo chiquito. Pero el tema se amplió demasiado con la entrada de gente de Montevideo y yo me abrí. Y construyeron el Frigorífico Castillos, que nunca anduvo".
Las praderas
Aquella experiencia de viajero puso la semilla.
Cuando vi las praderas europeas me pregunté: '¿Y por qué nosotros no las podemos hacer?' ¡Si hasta las tenían al lado de los campos de aviación! Hablamos del año 1955. Entonces contraté a ATER, Asistencia Técnica de Establecimientos Rurales, de Herly, Wintenhalter y Ponce de León. También los contrató Wllson Ferreira Nosotros teníamos un montón de pedazos de campo dispersos, que mi padre compraba por todos lados, donde había tambos, criaba chanchos, plantaba maíz y girasol, hacía recría, pero eran todos 'Esto hay que mejorarlo', me dije cuando tomé cargo. Había pedazos de campo que eran 'blanquiales'. Vamos a cambiar. Y con ATER me hicieron un plan. Fue un año de mucha helada. Eran las 11 de la mañana y los perros caminaban arriba de lo blanco. Era brutal.
Yo le eché mucho fertilizante. Había que poner 200 kg y yo eché 500. Lo que más vino fue Lotus y trébol blanco. Entonces aconsejaban no semillar, pero yo lo dejé. Los animales comían de día y de noche los sacaba Pero todo eso eran minifundios. Yo hice una colonización A gente que estaba en los fondos del campo, sin accesos, yo le cambiaba Me quedaba con sus pedazos y les compraba otros, sobre la Ruta 9. Mudé a familias enteras. Y me dejaban tierras aradas. Plantaba Lotus San Gabriel, crecía un año o dos, nada más. Pero le ponía éste, que era el tenuis".
Reconocimiento técnico
Con particular devoción trajo más recortes. Uno está firmado por Julio Preve Folle. En él se establecía que el Lotus "parece muy bien adaptado, tanto en las cuchillas como en potreros muy bajos e inundables, lo que resulta sorprendente".
"Lulo" acotó que aquella nota "fue publicada en enero de 1987 en El País y en mayo o junio vino la gente de Fucrea a hacer un relevamiento. También ese año el Ing. (Juan Carlos) Millot (de la Cátedra de Forrajeras de la