Entrevista
Se llama Raúl Rubio, pero todos lo conocen por "Lulo" y por sus posiciones cuasi inamovibles.

El hombre persistente

Entrevista y Fotografías de Javier Pastoriza

Toda persona que viva en Castillos o en sus "apalmeradas" inmediaciones sabe de quién se habla cuando se nombra a "Lulo". Así se lo identifica también en el mundo del Angus uruguayo. Y llamativamente así lo denominan sus hijos y sus empleados en el trato diario. Apasionado por lo que hace y por lo que piensa, sus posturas le han sumado adeptos y contrincantes por partes iguales. El tiempo le ha dado la razón en algunas. En otras, todavía está por verse.
Los trabajos de desecación de la Laguna Negra, la valía de los Angus colorados y la importancia que le asigna a su creación, el Lotus tenuis Angostura, son algunas de los temas centrales de una conversación (o más bien un monólogo) que en realidad comenzó hace 25 años y que se ha ido desarrollando a lo largo del tiempo, sin necesidad de saludos o de las introductorias de los temas que lo apasionan y que se han transformado en las banderas que hace flamear allí donde esté.


El campo
El Lotus tenuis Angostura fue la excusa para el último encuentro en su establecimiento Asturias, precisamente el día en que Rubio cumplía 80 años y que celebró con "un copetín" junto a quien esto escribe.
Integrante de una família en la que todos sus hermanos se fueron a Montevideo a terminar sus carreras profesionales, "Lulo" se quedó en el campo apenas terminó el liceo y le hizo caso a uno de ellos: "Ya que no querés seguir estudiando, vas a administrar los campos de la
família. Y lo vas a hacer bien, porque es una gran responsabilidad esa de cuidar los bienes ajenos", le había dicho.
Allí instalado prácticamente desde niño,a medio camino entre Castillos y La Corronilla, se dedcó a las tareas de campo con particular esmero.
"Empecé con 2.500 reses y llegué a sumar 8.000. Y fui adquiriendo tierras para la família, unas 4.500 cuadras. Me pasé toda la vida aquí. Fueron muchos años de soledad, de noches complicada por los ataques de asma, (enfermedad) que me vino luego de una operación de peritonitis, leyendo todo lo que pasaba por mis manos", recuerdo ahora.

La Laguna y los colorados
"Lulo" se enfrentó a mucha gente cuando en tiempos de dictadura, fue un militante firme de las tareas de desecación que se emprendieron en la Laguna Negra, que limita con los fondos de su tierra.
"No era pelear por algo que estaba mal. Era hacerlo para que la Laguna volviera al nivel que históricamente tuvo". Para reafirmar sus dichos muestra documentos, evoca testimonios, trae recortes tan amarillos como frágiles que atesora en varios lugares de la casa y nos vuelve a invitar a ver los utensilios indígenas encontrados en las tierras ganadas, y que ya vimos cinco lustros atrás en la cercana morada de un vecino.
Cuando se dedicó a vender no hace muchos años su Angus colorado a través de un remate anual, alentado por el Dr. Marcos Berrutti fue un suceso, un premio a su inclaudicable capricho de
explotar una variedad a la que todos le rehusaban.
Su plantel provino de Bayucuá donde lo criaba Julio Mattos prematuramente fallecido y que él continuó a convocatoria de su padre Salvador Mattos, convencido de que sólo "Lulo" podía seguir la obra de su hijo.
Ese monopolio genético hizo que de todo el país llegaran cabañeros uruguayos, pero tambíén argentinos y brasileños, hasta el local Don ]uan, para comprar sus animales "a precios de ópera". Fueron años donde "los colorados estaban de remate" sonríe mientras recuerda cómo se publicitaban entonces esas ventas, que aún persisten, aunque ahora se trate de un mercado bastante más competitivo.

Los cantones suizos
"Mí hermano, viendo cómo yo vivía y trabajaba me obligó a salir. Fui con dos amigos a la final de Maracaná porque a mí me gustaba mucho el fútbol. Lo hicimos en el viaje inaugural a Río de Janeiro, con el Presidente de la República de un avión de dos pisos que más tarde se cayó en el Amazonas.
También fui a Europa, inaugurando los viajes del (crucero) Eugenio C. El contacto con otras realidades me mostró el atraso que teníamos en muchas cosas en el país. Fui a Suiza al Campeonato del Mundo del 54... ¡Miré si íbamos a ser la Suiza de América! ¡Nada que ver con Uruguay! No había nada más diferente de Uruguay que Suiza.Eran cuatro cantones, divididos por las montañas. Para hacer 50 kilómetros, por las vueltas, había que hacer 200, sin
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